[i]Por Daniel Kuri Breña R de T

Constantemente nos encontramos con el término “bursatilización” en comentarios y noticias financieras. Así, es frecuente leer que quienes llevaron a cabo las bursatilizaciones de créditos hipotecarios en Estados Unidos fueron los culpables de la crisis financiera mundial que inició en 2008. Pero también es frecuente escuchar que las bursatilizaciones de activos constituyen una fuente alterna de financiamiento, especialmente para empresas con acceso limitado al financiamiento bancario. Pero, concretamente, ¿que es una bursatilización?

La bursatilización es un proceso mediante el cual los flujos futuros con los que cuenta una empresa, derivados de sus ventas de bienes o servicios, se utilizan para respaldar la obtención de financiamientos, generalmente a través de un fideicomiso que lleva a cabo emisiones de valores en los mercados nacionales o extranjeros.

En los procesos de bursatilización participan expertos en diversas materias, asesores financieros y casas de bolsa, contadores, abogados, fiduciarios, empresas especializadas en la administración maestra de este tipo de operaciones, especialistas fiscales y empresas calificadoras de valores.

 Bursatilización o monetización.

Se utilizan indistintamente los términos “monetización” o “bursatilización” para designar este tipo de estructuras financieras. El término monetización -aceptado por la Real Academia Española, a diferencia de “bursatilización”- tiene un sentido más general y se refiere a la acción de dar curso “como moneda” a efectos pecuniarios que no lo son. Es decir se trata de convertir en valores o en otros instrumentos de rápida realización, derechos al cobro que de otra forma pertenecerían solo a su titular original y que no serían realizables en numerario sino hasta sus respectivos vencimientos. Por su parte, el término “bursatilización”, más comúnmente usado en la industria, se refiere concretamente a estructuras en las que los derechos al cobro respaldan la emisión de valores que se colocan en los mercados bursátiles. En pocas palabras, la monetización o bursatilización implica usar los derechos al cobro para permitir la emisión de valores en los mercados (bursatilización propiamente dicha) o la contratación de créditos u otro tipo de operaciones financieras (monetización en su sentido más amplio).

La mayoría de los recursos obtenidos por la contratación de los créditos o la emisión de valores -después de hacer ciertas retenciones para constituir reservas- son entregados a la empresa generadora de los derechos al cobro de forma que le permiten recibir el valor presente de los flujos futuros. Los flujos que se reciban en el futuro por el contrario, permanecen afectos al pago de los financiamientos contratados o de los valores emitidos. El monto de la emisión y colocación generalmente refleja el valor presente de los flujos a financiar.

Los valores a emitirse en una operación de bursatilización en el mercado mexicano generalmente consisten en certificados bursátiles fiduciarios (CEBURES) que representan un crédito colectivo a cargo del fideicomiso emisor, mientras que en emisiones en el extranjero generalmente se colocan notes (valores que representan obligaciones incondicionales de pago similares a los pagarés).

Las bursatilizaciones propiamente dichas que involucran la emisión de valores en los mercados requieren de la elaboración de prospectos de colocación y de la inscripción de los valores en el Registro Nacional de Valores, previa aprobación por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Los prospectos son documentos complejos de cuya preparación se encargan generalmente los colocadores, los abogados y los promotores, con la participación de los distintos asesores. La CNBV ha publicado reglas generales que deben seguirse en la elaboración de prospectos.

Estas colocaciones requieren también el otorgamiento de calificaciones de los valores a emitirse por parte de agencias calificadoras como Standard & Poor’s, HR Ratings o Fitch Ratings. Las calificadoras juegan un papel importante en el proceso de bursatilización pues analizan el soporte crediticio de la operación, la adecuación de las reservas, la solidez de los documentos de la operación, la capacidad de los administradores y los riesgos de posibles incumplimientos.

Finalmente, cabe señalar que comúnmente, estas emisiones de valores constituyen financiamiento “sin recurso”, es decir, sin garantía o aval de las entidades que generan los derechos al cobro. Los tomadores de los valores emitidos solo tienen acción en contra del fideicomiso emisor, y en general no pueden repetir contra las empresas que generaron los derechos al cobro que son quienes reciben el producto de la colocación.

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[i] Daniel Kuri Breña es socio fundador de Kuri Breña Sánchez Ugarte y Aznar, S.C. Cuenta con más de 20 años de experiencia en operaciones de bursatilización de activos de todo tipo y en el diseño e instrumentación de operaciones de financiamiento estructurado. Daniel diseñó e instrumentó la primera bursatilización de derechos al cobro comerciales en el mercado de valores mexicano.